“Me costó mucho tomar la decisión, lo hice para evitar que pase lo mismo con mis hermanitas”
Ser víctima de abuso sexual es una experiencia traumática que provoca una serie de reacciones en las personas, algunas ocultan el sufrimiento por miedo, otras por vergüenza pero todas ellas cargan con el peso que el trauma que conlleva, muchos nunca llegan a tener el coraje de decirlo, y otras lo denuncian muchos años después, luego de sentir que es tiempo de sanar o al notar que otras personas están en peligro. Este es el caso de una joven de 25 años de edad que hace una semana se presentó en la fiscalía del Juzgado de Instrucción N° 3 para denunciar a su ex padrastro jefe en Iguazú de una fuerza federal.
La Joven denunció tras mucho tiempo de pensarlo y reunir el coraje el necesario para enfrentar el trauma de la infancia con el único objetivo de evitar que sus hermanas menores pasen por una situación similar. “viví abusos por aproximadamente 10 años, luego que mi madre se casara con mi ex padrastro que pertenece a Gendarmería. Todo empezó cuando mi madre estaba embarazada o ya había nacido mi hermana no recuerdo la fecha exacta. Yo le dije a mi mama lo que pasaba cuando ella no estaba, pero mi ex padrastro alegó que yo decía eso porque estaba celosa porque formaron una familia”. Contó la joven en dialogo con este medio.
Debido a que el hombre acusado de abuso simple por su hijastra, pertenece a una fuerza federal y es trasladado constantemente, los abusos ocurrieron en varias provincias, hasta que la joven cumplió la mayoría de edad y decidió salir de la casa que compartía con su familia.
“Mi madre vivió un infierno con ese hombre, maltrato psicológico y la manipulaba como lo hacía conmigo. Hasta que un día por otros motivos se divorciaron y hoy mi mama y mis hermanas viven en Córdoba. Pero mis hermanas deben compartir tiempo con él por eso denuncie y pedí una orden de alejamiento para mí y mis hermanas, pero la justicia aun no nos dio la perimetral” manifestó la victima
Los estudios sobre abusos muestran que la mayoría de los agresores son varones (entre un 80 y un 95% de los casos) heterosexuales que utilizan como estrategia la confianza, los lazos familiares, el chantaje y la manipulación para consumar el abuso que según cuenta la joven coinciden con la situación que vivió durante años cuando su madre no estaba en el domicilio. “Ante la sociedad es un hombre perfil bajo, pasa desapercibido y es correcto. Engaña y manipula a todos. Cuando volvió a Iguazú no sentí miedo pero si impotencia, es por eso que después de pensar mucho decidí denunciar lo que paso” remató.
Si bien la víctima afirma que los abusos ocurrieron en varias provincias la causa es investigada por el Juzgado de instrucción N° 3 por una cuestión de jurisdicción.
