Este año Misiones tuvo más casos de chikungunya que de dengue
A poco más de una semana para la llegada del invierno los casos de enfermedades transmitidas por vectores como el mosquito Aedes aegypti comenzaron a desplomarse en todo el país. Pero la temporada dejó diversos datos llamativos y que merecen análisis de las autoridades para la elaboración de estrategias sanitarias a futuro. Uno de ellos tiene que ver con la irrupción del virus del chikungunya, emergente en Argentina y que golpeó con fuerza al Paraguay.
Según el último reporte del Ministerio de Salud de la Nación -que recoge datos hasta el 28 de mayo pasado- Misiones tuvo por primera vez en su historia más casos de fiebre chikungunya que de dengue. Hasta la fecha bajo análisis hubo en la tierra colorada 119 casos autóctonos de dengue -personas que se contagiaron sin salir de la provincia- y 20 importados, lo que totaliza 139 personas que se enfermaron. Casi la totalidad correspondió al serotipo DEN-1, uno de los cuatro serogrupos que tiene el virus.
En tanto que respecto a la fiebre chikungunya, siempre según los datos que la provincia reporta a la Nación, hubo 203 casos autóctonos y 39 importados, lo que totaliza 242 contagios.
Del reporte también se desprende que hay circulación viral de ambos virus, siendo Misiones una de las 18 jurisdicciones que confirmó la presencia de casos autóctonos de dengue y una de las nueve que tiene contagios autóctonos de chikungunya.
«Hasta la Semana Epidemiológica (SE) 2 -que va hasta el 28 de mayo- se registraron en Argentina 110.990 casos de dengue de los cuales 103.489 son autóctonos, 1.313 son importados y 6.188 se encuentran en investigación», señaló el Ministerio de Salud de la Nación al hacer mención al brote actual, que fue el más fuerte que se haya dado en la historia del país.
«En cuanto a la curva epidémica para el total país se registra un descenso de casos sostenido», agregaron al tiempo que resaltaron que el pico de contagios de dengue ya pasó.
Los signos y síntomas más frecuentes entre los casos notificados en esta temporada en Argentina para dengue fueron fiebre, cefalea, mialgias, artralgias y dolor retroocular, seguidos de náuseas, dolor abdominal, vómitos y diarrea.
Coexistencia
Consultada hace pocas semanas por El Territorio, Raquel Miranda Gleiser, bióloga e investigadora del Conicet en temáticas referidas a la ecología del mosquito y el control de los vectores, resaltó que habrá que aprender a convivir con ambos virus. «Va a ser un problema. En otros lugares ya circulan los dos virus. Además, hay muchos casos de chikungunya en países limítrofes, así que no sería raro que tengamos cada vez más problemas por acá», había dicho.
Asimismo, resaltó que los brotes de dengue se están reduciendo. «Lo que estamos viendo es que los intervalos entre brotes se acortan cada vez más, antes eran esporádicos y ahora cada vez son más frecuentes», explicó y siguió: «Uno lo que espera es que cuando hay un brote con muchos casos, un porcentaje importante de la población quede inmunizada, entonces después por tres o cuatro años haya pocos casos hasta que se acumule nuevamente más población susceptible y después de nuevo haya otro brote. Pero lo que estamos viendo es que cada vez son más frecuentes, puede tener que ver también con que ingresen distintas variantes de los serotipos, haya más movilidad de la gente, es un tema para analizarlo más».
Sobrevivir
Pese a que durante los meses de frío los mosquitos Aedes aegypti adultos reducen su actividad, si se encuentran en una casa conservan la temperatura de su interior. Sólo a muy baja temperatura -con marcas de un dígito-, los adultos y larvas se mueren. Pero los huevos son capaces de sobrevivir durante el invierno, hasta por un año. Además, el vector se adapta cada vez mejor a las zonas templadas o frías. «Si siguen sobreviviendo a temperaturas más frías, van a poder transmitir el dengue. Además, por el cambio climático, estamos muy metidos en el otoño y aún no hubo un periodo de frío intenso y los mosquitos siguen circulando, por lo que tienen la potencialidad de transmitir el virus», dijo el virólogo Mario Lozano a Infobae.
Otro factor que supervivencia es la resistencia a los insecticidas. «Siempre hacemos hincapié en buscar medidas, como por ejemplo el descacharrado, la eliminación de recipientes que acumulan agua y si necesito acumular sí o sí ponerles tapas selladas para que no puedan entrar los mosquitos a reproducirse. Eso es lo principal y dejar los insecticidas para la situación en que no podemos resolver el problema con estas otras medidas», finalizó la bióloga Raquel Gleiser, que forma parte del Grupo de Investigación sobre Mosquitos en Argentina.
Fuente: El Territorio
