Adolescente brasileño se quitó la vida tirándose del puente

Adolescente brasileño se quitó la vida tirándose del puente

El trágico hecho se viralizo en minutos. Desde este medio decidimos no publicar el video ya que se trata de un menor de edad.

Un joven brasileño de tan solo 15 años tomo la drástica decisión de quitarse la vida arrojándose del puente Tancredo Neves que une Puerto Iguazú (AR) y Foz do Iguazú (BR), sus familiares intentaron persuadirlo por varios minutos ante la mirada atenta de muchos curiosos, pero no lograron su cometido. No trascendió el supuesto motivo de la decisión.

Según el medio de comunicación H2Foz de la vecina ciudad, otra pandemia azota la vida de muchos brasileños a principios de este siglo: la salud mental. En Foz do Iguaçu, la realidad no es diferente. La demanda de atención ha aumentado en los Centros de Atención Psicosocial de la ciudad, los CAP, y sirve de alerta para las acciones futuras de la sociedad. Los casos de violencia doméstica, abuso sexual, consumo de alcohol y drogas e intentos de suicidio se han disparado.

El suicidio es la tercera causa de muerte entre los adolescentes de 15 a 19 años. La conducta suicida se asocia con algunos trastornos mentales, siendo los principales: depresión, trastorno bipolar, dependencia del alcohol y las drogas y la propia esquizofrenia. “Ya es el resultado de un grave problema emocional”, dice Luziânia Medeiros, psicóloga y facilitadora del Método Amigos para la prevención de la ansiedad y la depresión en niños y adolescentes.

La conducta suicida es un fenómeno complejo y multifactorial, y en esta condición pandémica el sentimiento de desesperanza y soledad se ha vuelto mucho peor, revela la psicóloga. “Los adolescentes no tienen los mismos recursos cerebrales cognitivos que tiene un adulto para enfrentar un problema, una adversidad en la vida. Ya está en desventaja en relación con el proceso biológico”.

Luziânia destaca que la adolescencia en sí misma es una etapa de la vida de grandes cambios, desde el punto de vista fisiológico, cerebral y social, que deja a la persona más vulnerable. Entre los factores de riesgo para la conducta suicida se encuentran la violencia doméstica, intimidación, ciberacoso, condiciones financieras, salud física y duelo relacionado con la pérdida de seres queridos, hecho que aumenta la ansiedad. También incluyen el consumo de alcohol y drogas y los episodios de abuso en la infancia.

Una advertencia que da el profesional es no minimizar la denuncia de un adolescente o de alguien que quiere quitarse la vida, porque existe un mito según el cual las personas que hablan en realidad no se suicidan. Por el contrario, muchos de los que realizaron el acto habían dado señales previamente a amigos y familiares. Por eso es necesario escuchar con atención.

Para identificar posibles problemas relacionados con los adolescentes, Luziânia recomienda observar si hay irritación y agitación excesiva y recurrente, sentimientos de tristeza y baja autoestima, sentimientos de impotencia, relatos de humillaciones, agresiones verbales, uso de alcohol o drogas, o preocupaciones sobre su propia sexualidad y mensajes en las redes sociales sobre depresión o suicidio.

Ayuda

Para ayudar, es importante que el adolescente tenga a alguien en quien confíe con quien hablar. En general, las personas no quieren hablar porque serán juzgadas, de ahí la importancia de una escucha empática por parte de alguien.

La escuela en general está mejor preparada para esto, sin embargo hay un problema porque más del 90% de los educadores padecen fatiga – agotamiento mental.

Progresión del número de visitas a pacientes con riesgo de suicidio en los CAP de Infancia y Adolescencia

2017 – 37

2018 – 61

2019 – 130

2020 – 221

2021 – 260