Dieron a conocer los resultados preliminares de las necropsias de Pupy y Kenia.
Desde el Santuario de Elefantes aseguraron que elefantes llegaron al santuario con deficiencias significativas. En el caso de Pupy hallaron una ameba en su organismo y Kenya habría muerto por tuberculosis
A través de un comunicado emitido a través de las redes sociales del Santuario de Elefantes explicaron que las necropsias, por su propia naturaleza, tardan meses en completarse, debido al tiempo que requiere el estudio de muestras y cultivos. Por esta razón, aún hay dos resultados de necropsia pendientes para Pupy. El tiempo también será un factor en el caso de los resultados de Kenia, ya que el laboratorio universitario responsable de las pruebas ha entrado en receso y no analizará sus muestras hasta enero.
La necropsia de Pupy reveló que entre el 30 y el 40 % de sus pulmones estaban infiltrados por un tipo de ameba que causaba abscesos y neumonía. El patólogo afirmó que es poco común que una ameba afecte los pulmones; por lo tanto, cuando esto ocurre, casi siempre se trata de un organismo inmunodeprimido. Esta misma ameba también se encontró en sus intestinos y se cree que se propagó a los pulmones mediante embolización. Además, junto con la ameba presente en los intestinos, se observó una infiltración de protozoos en todo el sistema digestivo, lo que provocó una gastritis grave.
La necropsia de Kenya fue muy diferente. Su cuerpo presentaba un cuadro clásico de las consecuencias del cautiverio. Mediante radiografías, se evidenció de inmediato que sufría de osteomielitis grave, con la ausencia del último dedo, además de la pérdida del segundo dedo del dedo externo de sus patas delanteras. El codo, que le había estado causando molestias y mostraba claros signos de disfunción, presentaba evidencia de degradación articular crónica, con líquido sinovial anormal, que aún se analizará.
Presentaba nódulos, úlceras, un quiste de gran tamaño y otros problemas que afectaban a diferentes órganos de la cavidad abdominal. Sin embargo, el problema más significativo se encontraba en sus pulmones, lo cual, según el patólogo —evaluación reforzada por imágenes analizadas por un veterinario especializado en grandes animales—, indicaba una alta probabilidad de tuberculosis. La enfermedad se encontraba en una etapa avanzada, con infiltraciones granulares en ambos pulmones, además de colapso alveolar. Todos los hallazgos macroscópicos de relevancia médica eran crónicos, lo que indicaba que se trataba de una afección presente antes de su llegada a Brasil.
Ambos elefantes llegaron al santuario con deficiencias significativas, Kenia vivió durante décadas con diarrea crónica, además de una dieta inadecuada, infecciones dentales crónicas (colmillos) y falta de atención médica, hasta que comenzamos a depender de entrenadores y cuidadores para su cuidado. Esta era su realidad antes del santuario.
La palabra «tuberculosis» asociada con Kenia genera preocupación por la posible exposición de Pupy, sin embrago hasta la fecha, las muestras de Pupy han dado negativo en tuberculosis. El cultivo sigue siendo una de las pruebas pendientes, pero ya se han realizado otras dos, ambas con resultados negativos para tuberculosis.
“No contamos con cuidadores que se desplacen entre los hábitats de los elefantes asiáticos y africanos, y no hay ningún punto de contacto entre estos hábitats, por lo que no hay motivo de preocupación por la transmisión entre especies” remarcaron
Dado que la tuberculosis aún existe en humanos tanto en Argentina como en Brasil, inicialmente, el equipo de patología creyó que Pupy podría estar enfrentando algo de origen viral, por lo que se implementaron estrictos protocolos de cuarentena. Si bien este no fue el caso de Pupy (razón por la cual no solemos compartir los resultados preliminares), la cuarentena se mantuvo porque aún no había un informe final.
Según un comunicado emitido por Ecoparque Mendoza basado en la autopsia de Tamy (quien falleció antes de ser trasladada), no se identificó tuberculosis.
