Este año la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í cumple 25 años
Hace 25 años La Fundación Vida Silvestre administra en la provincia de Misiones la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í. Se trata de un área protegida privada de 3.243 hectáreas en pleno corazón de la selva misionera que alberga un tramo clave del arroyo Urugua-í, la cuenca interior más importante de la provincia, que conserva una exuberante biodiversidad.
El trabajo en la zona de esta reserva se remonta al año 1981, cuando las autoridades provinciales anunciaron la construcción de una represa hidroeléctrica que inundaría 70 km de la cuenca inferior del arroyo del mismo nombre, inundando una superficie de 8500 hectáreas. Como medida de compensación, la provincia decidió crear el gran Parque Provincial Urugua-í (84.000 ha) en 1984.

Fundación Vida Silvestre dio cuenta del escaso nivel de protección y de la vulnerabilidad ambiental de la cuenca media del arroyo. En 1987, emprendió un proyecto para crear una nueva área protegida en ese sector. En 1990, tres organizaciones (incluyendo The Nature Conservancy) donaron los fondos para la compra de una propiedad de 3.243 hectáreas de Alto Paraná SA, identificada para la creación de la reserva privada. Más tarde, la actual empresa Arauco Argentina S.A. decidió donar la propiedad, y los fondos fueron utilizados para la implantación de la reserva. La Fundación Urugua-í, compuesta por Vida Silvestre y Arauco Argentina S.A., se creó en 1997 para poner en práctica la reserva.
Mediante la Estación Biológica Urugua-í, un sitio preparado para el desarrollo de investigaciones científicas, a lo largo de estos años se identificaron más de 76 especies de mamíferos, 423 especies de aves, 30 de anfibios y 25 especies de peces. Algunas de estas especies se encuentran en peligro de extinción, y también las hay endémicas -únicas- de la región.

Además de la investigación científica, la Reserva de Vida Silvestre Urugua-í es un sitio preparado para el desarrollo de tareas de monitoreo de flora y fauna, para el desarrollo de cursos y capacitaciones que aporten y formen recursos humanos con un fuerte vínculo ambiental, y la producción de árboles nativos en el Vivero de Vida Silvestre “Andrés Johnson”.
