Pasión por los fierros que mantiene el legado de Don Antonio

Pasión por los fierros que mantiene el legado de Don Antonio

El taller El Enano, funciona hace aproximadamente 20 años, lo inicio Antonio Devechi luego de que se independizara, al tiempo luego de su fallecimiento estuvo a cargo de sus dos hijos, Benjamín y Jorge. Actualmente Benjamín junto a su hijo Alan están al frente del taller que no solamente han ampliado la cartera de clientes, sino que mantienen muchos de los clientes de Don Antonio.

La vida va marcando el camino de las personas, y esta historia nace luego de que el camionero Antonio Devechi quien en su camión tenia la frase “El Enano”, decidió dejar de viajar y se dedico a los trabajos de mecánica básica en las estaciones de servicio de Iguazú, primero se dedicaba al cambio de aceite, filtros, engrase y revisión general de los vehículos. Sus hijos comenzaron a trabajar con el los fines de semana, fue allí que Benjamín Devechi comenzó a dar sus primeros pasos en la mecánica, sus hermanos solamente acudían de vez en cuando y tenían cierta noción de las revisiones básicas de los automóviles.

El tiempo, Antonio Devechi decidió independizarse y primeramente busco trabajar desde su casa hasta que logro alquilar un espacio acorde para desarrollar el trabajo, Benjamín ya adolescente, decidió comenzar a trabajar de ayudante en un taller dedicado a la mecánica en general conocido como el “Taller de Juan”. allí el propietario Juan Moreno lo introdujo en el mundo de la mecánica. Benjamín comenzó a estudiar libros antiguos de mecánica mientras estudiaba en la escuela secundaria. Al tiempo Antonio, su padre, enfermó y este volvió a ayudar a su padre.

A inicio del año 2.006, Antonio Devechi falleció y sus hijos, Benjamín y Jorge se hicieron cargo del Taller que estaba ubicado en ese momento en Zona Industrial de Puerto Iguazú, trabajaron para tratar de mantener los clientes, con el tiempo Jorge comenzó a trabajar en un lubricentro dejando a Benjamín a cargo del Taller de su padre. Con el pasar del tiempo, el taller que mantiene el nombre “El Enano” se mudó a un local comercial a Villa Alta. Pero Benjamín Devechi siempre soñó con tener su propio espacio y dejar de invertir en alquiler, es por ello que en su casa ubicado en barrio 1º de mayo edificaba de forma lenta una construcción para lograr el sueño.

“Comenzamos a aprender desde muy chiquitos, era la forma de pasar tiempo con papá, siempre nos gustaron los fierros, desde chiquito quería un Jeep, con la plata que ganaba compre uno para arreglar que cuando fui adolescente pude ponerlo en marcha y desde ahí comenzamos aprender, siempre leyendo, siguiendo las actualizaciones. Pero aprendimos tocando y prestando atención a cómo funcionaba” contó Benjamín

En el año 2.020 con la llegada de la pandemia y con el impedimento de poder trabajar, tomo la decisión de terminar la construcción y mudar el taller a su casa ya que era la única forma de trabajar, allí trabaja con su hijo adolescente que estudia en la EPET Nº4 y este año finaliza 6 año, quien sigue sus pasos y se capacita constantemente.

“Cada tanto voy a hacer algún curso de actualización porque la tecnología avanza, arreglar un auto de antes es muy diferente a los nuevos modelos que tienen computadora a bordo y demás tecnologías, es por eso que siempre hay que estudiar, ver videos y leer mucho sobre todo porque estamos lejos de los lugares donde se hacen los cursos” explicó

Una vez que logro contar con su espacio propio invirtió en tecnología y realiza servicios de grúa, cada vez que debe hacer el traslado de algún vehículo de un turista su hijo Alan está a cargo del taller que funciona normalmente. Lo que comenzó tímidamente como un lubricentro allá por el año 2001 se transformó en un taller mecánico que cuenta con diagnóstico computarizado, alineación y balanceo en 3d y mecánica en general. Cuenta con 3 elevadores, torno y sistema de cambio de aceite por succión de vacío.

La familia es una familia de los fierros, además de la pasión por la mecánica, están muy comprometidos con el deporte. Tanto Benjamín, como Alan y su esposa Romina corrieron karting y hasta el año pasado participaban del Rally Misionero.