El cuidado, la compañía y la vocación de servicio ayudan a transitar lo que les queda de vida
En Iguazú, el hogar de ancianos “San Ramón” cuida de los abuelos y estimula la vida en comunidad que los hace sentirse acompañados unos con otros, alejando la depresión y mejorando la calidad de vida de los abuelos.
Cuidar de una persona que padece una enfermedad degenerativa es difícil, agotador y abrumador para muchas personas. La imposibilidad de brindar el mejor cuidado obliga muchas veces a delegar la tarea a terceros y enfrentar las duras críticas de la sociedad que condena muchas veces sin conocer las realidades con la tirana frase “un padre puede criar 20 hijos, pero 20 hijos no pueden cuidar de un padre”. En Iguazú el hogar de ancianos suple esta necesidad y junto a las familias logran que los últimos días de las personas mayores sean lo más llevaderas posible.
EL hogar “San Ramon” cuenta con un gran equipo dirigido por Vanesa Acuña, cada uno demuestra verdadera vocación de servicio en el cuidado integral de los 25 abuelitos que presentan diferentes patologías y residen en el espacio. Hace dos años, junto al inicio de la gestión de Acuña han implementado el concepto de comunidad logrando que los abuelos se acompañen unos a otros generando un ambiente de integración entre los pacientes para evitar el apego con el trabajador. En repetidas oportunidades debieron interceder cuando algún funcionario debía tomarse vacaciones o solicitaba licencia el abuelito sentía la sensación de abandono y se deprimía, situación muy difícil de remontar.
“Hemos notado que con este sistema es mucho más llevadero, nosotros estamos, hacemos el trabajo duro de bañarlos, cambiarlos, limpiarlos, darles de comer atenderlos, pero buscamos que ellos se acompañen, que generen lazos y que vivan en comunidad. Esto les mejora el ánimo, se sienten mejor, no sienten tantos dolores y comparten” contó Vanesa Acuña directora del Hogar de Ancianos.
El cuidado de una persona con demencia senil, con degeneración cognitiva es difícil, muchas veces las personas inventan historias para rellenar los espacios de memoria que van perdiendo y esto genera conflictos. “Cuando yo ingrese a trabajar al hogar, fue difícil, porque los abuelos me decían que las chicas les robaban, me horrorice, con el tiempo entendí que intentaban rellenar ese bache en la memoria. Nosotros tratamos con niños que tienen un carácter formado, pero son niños. A veces es muy difícil y cansador, pero el trabajo nos llena el alma” Contó la Dra Andrea Luis quien se encarga de la salud de los abuelitos.
Haciendo referencia a búsqueda de ayuda por parte de los parientes del abuelito es muy dura sobre todo por la culpa instalada por la sociedad. “Los hijos llegan al Hogar buscando ayuda cuando ya no saben como seguir, nosotros los encaminamos en todo el proceso para la admisión, los abuelos deben pasar por un chequeo medico y una consulta psiquiátrica para saber si necesitan medicación y luego de ser admitidos es crucial las visitas, un abuelo que recibe visitas tiene otro semblante otro animo y todo eso ayuda a transitar la enfermedad” explicó Acuña.
Las profesionales del Hogar San Ramon entienden lo difícil y cuesta arriba que es atender a una familiar con enfermedades degenerativas “Hay que dedicarse las 24 horas al abuelo y al mismo tiempo atender el trabajo, la familia, los hijos. La sociedad te juzga, pero el que juzga es porque no entiende lo difícil que es, muchas veces lo peligroso que es porque ponen agua a calentar y se olvidan, algunos tienen una enfermedad tan avanzada que ponen en riesgo su vida y la de los demás. Nadie debería opinar sin pasar por el proceso” remarco la Dra Luis.
El Hogar San Ramon con su gran equipo ayuda a las familias que no saben cómo cuidar a la persona mayor. Bridan cuidado diario, alimentación correcta, una rutina esencial para mantener un orden, sin dejar de lado la contención necesaria que necesitan, para que cuando llegue el momento y la luz de ellos se apague, se despidan de la vida terrenal en paz y rodeados de amor, ya que reciben también la contención religiosa que llena el alma y sana el corazón.
