Jane Goodall: Vida, legado y su impacto vivido en Iguazú
Por Juanell Falleau
Hoy despedimos a Jane Goodall, pero no podemos dejar de mirar todo lo que sembró, lo que cambió y lo que aún inspira. Su vida fue un canto a la compasión, al respeto profundo por los primates y por la naturaleza, y su legado está en cada parque protegido, en cada comunidad que aprende, en cada joven alza su voz.
Reflexión sobre su mensaje
Jane nos enseñó que los cambios grandes nacen de acciones pequeñas, de decisiones cotidianas, de mirar al otro humano o animal con empatía. Que la ciencia no tiene que estar reñida con el corazón. Que no basta con estudiar, sino que es necesario amar, respetar, proteger. En un mundo donde muchas veces parece que todo colapsa, ella ofrecía esperanza: no porque ignoraba los problemas, sino porque confiaba en la capacidad humana de cambiar.
Su visita a Iguazú: un encuentro con la naturaleza y la gente
Recientemente, en agosto de 2024, Jane Goodall recorrió la provincia de Misiones, en Argentina, y Puerto Iguazú fue uno de los lugares donde su presencia dejó huella.
Dio la charla “Razones de Esperanza” en Puerto Iguazú, ante una multitud: científicos, autoridades, vecinos, jóvenes comprometidos. Fue reconocida como Huésped de Honor de la provincia y de la ciudad, y también fue nombrada Guardaparque honoraria en el Parque Nacional Iguazú.
Recorridos por el Parque Nacional Iguazú le permitieron contemplar las cataratas, sus pasarelas, la selva, los sonidos, ese paisaje viviente que la conmovió. Para ella, Iguazú es uno de los lugares más biodiversos del mundo, pero también uno que enfrenta amenazas, incluso estando protegido.

En su visita manifestó:
“Sé que este es uno de los lugares de mayor biodiversidad del mundo… Tienen tantos tipos diferentes de animales y pájaros. Sin embargo, sé que este hermoso bosque está en peligro aunque esté protegido.”“Debemos encontrar maneras de ayudar a las personas a vivir sin destruir su entorno. Sin esto, no podemos salvar chimpancés, bosques ni ninguna otra cosa.”
También colaboró con proyectos locales: conoció de cerca iniciativas como Vecino Sustentable Iguazú o Renovales, que promueven reforestación, educación ambiental, participación comunitaria.
Lo que su visita nos deja como enseñanza
Interconexión: Cuando Goodall recorre Iguazú nos recuerda que los problemas ambientales son locales y globales a la vez. Las selvas, los bosques, los ríos, los animales que aquí se habitan están conectados con los bosques del África, con los ecosistemas de Asia, con la salud del planeta. Si destruimos un lugar, perdemos parte de nuestra propia herencia.
Protección y responsabilidad: Que un sitio sea parque nacional o área protegida no garantiza su supervivencia automática. El tráfico ilegal, la caza furtiva, las presiones sobre los recursos naturales ya sea para turismo, urbanización, extracción, siguen siendo reales. La visita de Goodall expone estos desafíos, llama a que no demos nada por sentado, a que trabajemos para mantener lo que tenemos.
Participación de la comunidad como clave: Goodall mostró que no basta con leyes o parques: hace falta que la gente viva con la naturaleza, respete los ecosistemas, participe en su cuidado. Iniciativas locales, el trabajo educativo, el involucrar a jóvenes y vecinos marcan la diferencia.
La esperanza activa: Aunque los desafíos sean grandes, su presencia en Iguazú, la ovación del público, la distinción como ciudadana ilustre, muestran que la gente quiere actuar, quiere aprender, quiere conservar. Esa esperanza que no es pasiva, sino comprometida, es parte esencial de su legado.
Conclusión
Jane Goodall no sólo fue una científica que descubrió cosas inimaginables sobre los chimpancés: fue una mensajera de nuestro propio corazón, de lo mejor que podemos hacer como especie. Iguazú no fue sólo un punto en su itinerario: fue un lugar donde su mensaje consiguió raíces más profundas.
Hoy que la despedimos, es momento de preguntarnos: ¿qué vamos a hacer nosotros con ese legado? ¿Cómo cuidamos lo que tenemos cerca? Iguazú, Misiones, Argentina, el mundo entero: todos somos parte. Que su vida nos inspire no sólo a admirarla, sino a seguirla, a tomar su antorcha.
Por Juanell Falleau
