Se enamoró de los tejidos de muy pequeña, fue su hobby y hoy es una fuente laboral

Se enamoró de los tejidos de muy pequeña, fue su hobby y hoy es una fuente laboral

Aprendió mirando revistas en portugués, su abuela la guio y después perfeccionó la técnica con capacitaciones. Hoy comercializa sus productos en ferias artesanales.

Hay pasiones que se despiertan en la infancia que se mantienen a lo largo de la vida, lo que en principio puede comenzar como pasatiempo en épocas difíciles como una pandemia pasan a ser la esperanza para vivir y se transforman en una actividad económica como pueden ser los tejidos.

Samantha Maireno, nació en Lomas de Zamora, vivió en Iguazú muchos años y la profesión de su esposo la llevó establecerse de forma temporal en diferentes puntos del país, donde no solamente pudo perfeccionar la técnica del tejido sino también aprender a hilar la lana con técnicas de escarmenado y cardado cuando realizó un curso de tejidos mapuches.

Casi todas las tardes, en la feria permanente de artesanos de Iguazú, se la puede encontrar a Samantha Mainero, una mujer de 53 años que irradia una actitud positiva, siempre con su tejido en mano atiende a visitantes que detienen su paseo para apreciar las prendas que expone en su stand. La mujer que nació en Buenos Aires pero que eligió Iguazú como su segunda casa expone lo que comenzó como un hobby y se transformó en un ingreso de dinero.

“Yo iba Foz Do Iguaçú desde chiquita y admiraba los tejidos que había siempre en la terminal, comencé a tejer sola, después que me compré revistas brasileras sin saber portugués. Con el tiempo me compre revistas argentinas y mi abuela me guiaba, aunque no tenía mucha paciencia” recordó

La mujer a los 10 años regreso a Buenos Aires y a los 21 regreso y conformo su familia en Iguazú, la profesión de su esposo la llevo a vivir en diferentes puntos del país. Durante toda su vida hizo crochet, pero fue durante la pandemia cuando vivía en la Patagonia que supo que podía transformar su pasatiempo en un ingreso económico. “Tenia una vecina que siempre me decía, vos teje, en algún momento lo vas a vender porque esto no es un producto que tenga fecha de vencimiento. Entonces compramos mucha lana con ella y nos dedicamos a hacer prendas”

El año pasado cuando residía en Rosario fue la primera vez que participó de una feria. “Mi hija Malena, que realiza trabajos con bordados, me dijo para ir a una feria, me anime y fuimos, la verdad me encantó, allá íbamos a las ferias 2 veces al mes porque es por turno”

De todos sus aprendizajes, Samantha destaca la posibilidad de aprender a trabajar con Telar mapuche, emocionada cuenta lo difícil y lo gratificante que fue hacer el curso. “Cuando empecé, lo primero que me preguntaron era que quería aprende y le dije desde el principio y me trajeron la lana desinfectada y me enseñaron a preparar la lana de oveja a escarmenarla a mano y cardar las fibras. Es un proceso difícil, Sali con los dedos lastimados por las espinas o ramas que tenía, pero me fui feliz. Volví la clase siguiente y seguí aprendiendo”

Actualmente teje piezas a pedido y tiene como meta comenzar a recorrer las ferias de Misiones para mostrar sus trabajos que son hechos con materiales de excelente calidad y totalmente de forma artesanal.