“Quiero enterrar a mi hijo y hacer el duelo”
El pasado 21 de septiembre Mónica Borras tuvo contacto por última vez con su hijo Ezequiel Muller. El joven le envió un mensaje por Whatsapp y le contó que estaba en Montecarlo, en la costa del río Paraná, esperando que lo vengan a buscar para cruzar en canoa a Paraguay. Pero al no recibir más noticias de su familiar, la madre denunció en la Seccional Primera de Iguazú la desaparición de Ezequiel y luego viajó a Montecarlo para buscarlo. Allí empezó el calvario.
Seis días después, la Policía del vecino país informó el hallazgo del cuerpo sin vida de un hombre flotando en la costa, en jurisdicción de Colonia San Lorenzo, Itapuá y que coincidía con la descripción del joven.
Desde ese momento a la fecha, y pese a todas las gestiones que realizó con las autoridades competentes, aún no pudo dar cristiana sepultura a su hijo.
Luego del hallazgo del cuerpo los oficiales paraguayos se comunicaron con Mónica para informarle del hecho y manifestaron que se trataba de su hijo porque tenía el DNI y que como no contaban con una morgue y no se había solicitado autopsia el cuerpo será inhumado en el vecino país.
Idas y venidas
“Cuando me dijeron que iban a enterrar el cuerpo recurrí al cónsul argentino en Paraguay para repatriar los restos de quien aún no estaba confirmado que fuera mi hijo. El cónsul me dijo que no contaban con dinero para ese tipo de trámites. Moví cielo y tierra, me comuniqué con el gobernador Herrera Ahuad y la provincia se hizo cargo de los gastos”, recordó la entrevistada.
Más de un mes después llegaron los restos a la morgue provincial. Desde el Juzgado de Instrucción Uno de Puerto Rico -que interviene en la desaparición- solicitaron un estudio de ADN y debido a la imposibilidad de un reconocimiento visual la muestra fue cotejada con restos genéticos de su madre.
“Cuando me tomaron la muestra no sabíamos qué iba a pasar con el cuerpo porque había una causa judicial abierta, entonces fuimos a la terminal para volver a Iguazú. Ahí fue cuando recibí la llamada de la morgue de Posadas que me decía dónde enviaban el cuerpo. En ese momento no pensé y nos comunicamos con la Cochería Santa Rita para gestionar y enviaron el cuerpo a Iguazú”, contó la madre.

Y agregó: “Cuando llegamos supimos que el cuerpo no debía ser liberado y menos entregado si no teníamos la seguridad de que era Ezequiel. Entonces gestionamos y el municipio nos cedió un nicho por tres meses para poner los restos. No podía enterrarlo sin saber si era mi hijo”.
Los resultados fueron elevados el 1 de diciembre, sin embargo Borras fue notificada recién el pasado 24 de febrero.
El documento confirmaba que se trataba de su hijo. Sin embargo, no le entregaron la notificación de liberación del cuerpo para que pueda tramitar la inhumación de su hijo. “Llamé al Juzgado de Puerto Rico y me dijeron que ese oficio fue enviado el 5 de febrero a Iguazú y estaba en la Unidad Regional V. Fui y el comisario me dijo que no llegó nada. Confronté a la persona que me atendió en el juzgado con el comisario. Los puse al teléfono para que se pongan de acuerdo. Yo necesito que me gestionen los documentos, quiero enterar a mi hijo y hacer el duelo”, puntualizó la entrevistada.
Sin respuestas, la madre fue al cementerio a preguntar qué debía presentar y allí le dijeron que necesitaban el certificado de defunción. Incluso el encargado del cementerio cuestionó a la mujer porque el cuerpo no debería estar ahí. “Me dijo que si él estaba ese día no recibía el cuerpo y yo no sé qué hacer porque me piden el DNI y el acta forense para emitir el certificado de defunción y no los tengo y nadie sabe decirme quién debe darme. No sé dónde está el DNI que supuestamente estaba con el cuerpo. Ya no sé a quién recurrir”, lamentó la mujer.
“Yo no sé de qué murió mi hijo, o cómo lo asesinaron, no sé qué dice la autopsia, no tengo causa de muerte. Yo intento ser fuerte para enfrentar todo esto pero siento que ya no puedo, necesito saber qué hacer con los restos de mi hijo. Si los entierro, los traigo a casa, no sé. Porque ante la ley a casi 6 meses de su desaparición él está vivo”.
Cabe recordar que según los reportes policiales del vecino país el joven habría sufrido una muerte violenta, ya que tenía lesiones punzocortantes en la espalda. Sin embargo, esto debió ser corroborado por la autopsia, de las cuales se desconocen los resultados.
