Comenzó en la chiperia de su tío y hoy da trabajo a casi 40 personas
Una historia de superación de un joven emprendedor que comenzó ayudando a su tío y en el camino ayudo a otras familias con su economía.
Gabriel González (39) es de cuna chipera, en su adolescencia desde los 14 años trabajaba con su tío en una de las chiperias con mayor trayectoria de Puerto Iguazú, aprendió el oficio que le permitió tener ingresos mientras completaba sus estudios secundarios. Una vez finalizado ese periodo trabajó en hoteles, en agencias de turismo, comenzó a estudiar la carrera de guía de turismo hasta que se dio cuenta que su destino estaba unido a la gastronomía.
Hace 11 años volvió a sus raíces e invirtió en un horno rotativo y una amasadora de 40 kilos que aún hacen parte de su cocina. En ese momento alquilo un local comercial en el barrio Las Leñas donde montó su panadería y comenzó a trabajar
“El barrio está muy alejado del centro y en ese momento no había mucho, había mucha necesidad. Los primeros tiempos yo hacia la producción e iba a la esquina a vender. Con el tiempo se acercaron padres de preadolescentes a pedir que le diera trabajo a sus hijos, entonces con autorización firmada comencé a dar trabajo y ellos realizaban venta ambulante. Primero iban caminando y después ellos empezaron a comprarse sus bicicletas con lo que ganaban de comisión” contó Gabriel González
La acción de Gabriel llegó a oídos del representante del Hogar de Dia, ya que muchos de los niños que hacían ventas eran participantes del Hogar. Desde la institución destacaron la acción que mantenía a los niños motivados y alejados del consumo problemático. Tiempo después ocurrieron una serie de hechos que llevaron a la quiebra a González cuando desde el Hogar supieron que los niños se quedarían sin esos ingresos, ofrecieron un espacio para que el emprendimiento pueda continuar hasta recuperarse.

“Me acuerdo de que con un préstamo de una amiga pudimos hacer la mudanza y la instalación eléctrica y comenzamos a funcionar en un espacio del Hogar en contra prestación los niños ya adolescentes podían continuar con el ingreso” recordó
Al tiempo implementaron una mochila térmica para la entrega, que revolucionó la venta callejera de chipas, que tradicionalmente se realizaba en canastos de mimbre, esto permitió que la chipa llegue calentita a destino. Tiempo después con el cambio de administración debieron dejar el espacio y fue ahí que mediante un préstamo bancario que tomó su madre, nuevamente empezó de cero, pero en esta oportunidad construyó en el patio de su madre la chiperia y empezó nuevamente.
“Un día puse en Google la ubicación de mi local, y comenzaron a llegar los turistas, incluso un día llegó un turista chino que me despertó buscando chipas, ahí entendí que la chiperia no era solo para los de Iguazú era para el turista también. Entonces arme un espacio para atención al público con una pequeña cafetería”
Tiempo después tuvo la oportunidad de alquilar un local en el centro que lo posicionó y lo llevó a pensar en un producto turístico. Hoy con un espacio totalmente renovado en el patio de la casa de su madre propone una experiencia para los turistas que en poco tiempo podrán disfrutar hacer sus propias chipas y aprender el proceso.
Actualmente Gaby Chipas cuenta con 14 vendedores ambulantes comisionados y 22 trabajadores en los locales transformándose en uno de los emprendedores que ve el potencial en los jóvenes y los impulsa a crecer.
